"One of this mornings
you're going to rise up singing
then you'll spread your wings
and you'll take to the sky.”
George Gershwin, Porgy
and Bess, acto1, escena 1.
Slowly with expression
Innumerables lágrimas
tuvieron que ser vertidas al Mississippi para que brotara el blues.
La deflación provoca la caída generalizada de precios; pero, la crisis
de 1929 generó una devaluación
profunda.
En la tierra de los
libres, la desesperanza era la nueva valentía: un caudal de costumbre que,
paradójicamente, no desembocó en indiferencia. Al contrario, el dolor acumulado
—de una gran guerra, de la saturación de los mercados, de las insalubres
condiciones de vida, de la segregación, de la explotación en los campos de
Nueva Orleans— fue lo que provocó el rebote
anímico justo en la depresión. La
melancolía del blues fue transformándose lentamente en la algarabía del jazz:
el cambio de las plantas algodoneras a las plantas
bajas.
Esta reivindicación
oscura transformaría por completo a los Estados unidos; Sinatra, Cole y Bennett
—por mencionar a los más populares— serían incomprensibles sin la vida negra:
la cultura hace a la nación. Los creadores del nuevo país reclamarían sus
derechos, ellos habían colaborado con la refundación y le habían dado grandeza
y alcance. Los reclamos de igualdad, a su pesar, tardarían por lo menos
cuarenta años más en ser efectivos.
Moderato
Un fenómeno actual, muy interesante, resulta
la re-interpretación del soul (la gravedad del alma), jazz y blues en
voces blancas. La crisis del 2009 invirtió las posiciones: fue la mejor fuente
de white trash mientras el primer
presidente afroamericano traba de remediar la situación. De la gran depresión
pasamos a la pequeña esquizofrenia.