martes, 19 de marzo de 2013

It's time to change


"One of this mornings
you're going to rise up singing
then you'll spread your wings
and you'll take to the sky.”
George Gershwin, Porgy and Bess, acto1, escena 1. 

Slowly with expression

Innumerables lágrimas tuvieron que ser vertidas al Mississippi para que brotara el blues.  La deflación provoca la caída generalizada de precios; pero, la crisis de 1929 generó una devaluación profunda.
En la tierra de los libres, la desesperanza era la nueva valentía: un caudal de costumbre que, paradójicamente, no desembocó en indiferencia. Al contrario, el dolor acumulado —de una gran guerra, de la saturación de los mercados, de las insalubres condiciones de vida, de la segregación, de la explotación en los campos de Nueva Orleans— fue lo que provocó el rebote anímico justo en la depresión. La melancolía del blues fue transformándose lentamente en la algarabía del jazz: el cambio de las plantas algodoneras a las plantas bajas.
Esta reivindicación oscura transformaría por completo a los Estados unidos; Sinatra, Cole y Bennett —por mencionar a los más populares— serían incomprensibles sin la vida negra: la cultura hace a la nación. Los creadores del nuevo país reclamarían sus derechos, ellos habían colaborado con la refundación y le habían dado grandeza y alcance. Los reclamos de igualdad, a su pesar, tardarían por lo menos cuarenta años más en ser efectivos. 

Moderato

 Un fenómeno actual, muy interesante, resulta la re-interpretación del soul (la gravedad del alma), jazz y blues en voces blancas. La crisis del 2009 invirtió las posiciones: fue la mejor fuente de white trash mientras el primer presidente afroamericano traba de remediar la situación. De la gran depresión pasamos a la pequeña esquizofrenia.